La herencia artesanal sigue muy viva en La Atalaya, especialmente en su histórica tradición locera, una alfarería de origen aborigen que ha perdurado hasta nuestros días. De hecho, esta es una de las pocas zonas de Europa donde todavía se cocina en utensilios de barro y se emplean cuencos tradicionales para tostar millo o café. La visita al Centro Locero de La Atalaya es una experiencia cultural fascinante para quienes desean conocer de cerca este legado único.

Esta profunda tradición vitivinícola ha convertido a Santa Brígida en un referente enológico en la isla, siendo la primera zona de Gran Canaria en obtener Denominación de Origen. Aquí, la cultura del vino forma parte de la identidad local y se vive con orgullo, generación tras generación.

Para los amantes del enoturismo, la experiencia es imprescindible. La Casa Museo del Vino, sede del Consejo Regulador, ofrece un recorrido cercano y didáctico por la historia vitivinícola de la isla, culminando —cómo no— con la posibilidad de degustar sus vinos. Además, los alrededores albergan bodegas con gran tradición, como Mondalón, Escudero, Bandama, San Juan, Los Lirios, La Higuera o Ventura, donde es posible descubrir sabores volcánicos, paisajes de viñedos y la pasión de quienes mantienen viva esta herencia.
Una invitación perfecta para brindar sin prisas y saborear la esencia de Gran Canaria copa en mano.
