En toda gran familia hay guardianas de la intimidad. La Casa de Doña Luisa, bautizada en honor a una de las damas del linaje familiar, representa la faceta más doméstica y acogedora de la mansión.
Si las casas de Don Juan o Don Fernando miran hacia la historia pública, la de Doña Luisa mira hacia adentro, hacia el interior y la intimidad. Es el rincón perfecto para leer un libro bajo la luz de la tarde, para la reflexión y la contemplación, protegido por los muros de cantería que han visto pasar más de un siglo de historia.
