Don Juan de León y Castillo contruye precisamente Domaine du Marquis para cuidar de la salud de su esposa, Doña Pino, necesitada de descanso y reposo. El inicio de todo es por tanto una historia de amor y sanación.
Además con un nombre tan profundamente canario, la Casa de Doña Pino es la villa que mejor dialoga con el entorno de La Atalaya y Santa Brígida. Esta estancia rinde tributo a las raíces locales de la familia.
Descanso, cuidado, afecto o conexión con el entorno. Esta casa sin duda aúna valores esenciales del lugar, que han permanecido vigentes en más de un siglo de historia.
