Juan de León y Castillo fue un ingeniero de enorme talento y capacidad. Su obra abarca desde puertos, a carreteras, puentes, faros… no hubo construcción humana que no se viera contemplada en su genio creativo. Así, en esta casa diseña y proyecta una vivienda original y única, de un estilo arquitectónico original.
Se trata de una vivienda de estilo ecléctico, concebida a partir de distintos volúmenes, que reflejan una fusión de influencias. Su diseño se basa inicialmente en el estilo Neocanario, corriente habitual de la época que aspiraba a modernizar la arquitectura tradicional de Canarias. Sin embargo, su autor, León y Castillo, incorporó también elementos del racionalismo, influenciado por su amistad con Miguel Fernández de la Torre, lo que aporta un carácter singular y avanzado para su tiempo. La vivienda cuenta con un tejado a cuatro aguas y está construida con piedra gris, procedente de la cercana cantera de La Atalaya, la misma que en aquel entonces suministraba material para la construcción del Muelle de La Luz.

La arquitectura de nuestras siete casas rurales es el resultado de la intervención de tres figuras clave, garantizando hoy un equilibrio perfecto entre patrimonio histórico y confort de vanguardia:
•El Origen Ecléctico (Juan de León y Castillo): Basada en el estilo Neocanario con influencias del racionalismo de Miguel Martín-Fernández de La Torre. Destacan sus tejados a cuatro aguas y los sólidos muros de piedra gris de cantería (posiblemente de Arucas o Atalaya), que actúan como perfectos aislantes acústicos para garantizar el silencio.
•La Armonía Espacial (Laureano de Armas): Este prestigioso arquitecto asumió la posterior reforma y ampliación, aportando una gran profusión de detalles. Logró un conjunto de profunda sobriedad y una organización espacial de acertada armonía, elevando la elegancia de la mansión.
•El Lujo Funcional (Víctor Sánchez Pescador): En su etapa más reciente, la finca ha vivido una remodelación integral para abrirse a sus nuevos visitantes. Se ha respetado escrupulosamente la estructura original, añadiendo un sentido práctico, un cómodo parking privado y un nuevo acceso que confiere equilibrio y modernidad a la experiencia del huésped.

La vivienda disponía de una capilla propia, ordenada construir por el propio Juan de León y Castillo, dedicada a San Antonio de Padua. También encargó una hornacina con una estatua del santo.
La capilla, para la cual se solicitó licencia al Obispado, no solo permitía celebrar la misa sin salir del hogar, sino que también respondía a una costumbre extendida entre las grandes haciendas rurales: contar con un espacio de culto privado, símbolo de estatus social y devoción. Este componente religioso dejó una huella profunda en la casa. De hecho, era habitual la presencia de un sacerdote que acudía regularmente para oficiar misa, reforzando el carácter espiritual y tradicional del entorno familiar.
Además existen otros elementos religiosos en el espacio, como una cruz en el tejado principal. El carácter religioso del fundador deja así una clara huella en la casa, donde incluso un sacerdote acudía a menudo para la celebración de misa.


